sábado, 20 de abril de 2013

CAMINOS DE GALILEA

A veces amigos, sentimos la necesidad de ir a algún sitio, o bien realizar alguna actividad, tal vez volver a recorrer un camino ya andado en tiempos pasados, quien sabe si por revivir esa experiencia o porque sin saber muy bien ni como ni porque, sientes la necesidad de volver a hacer algo o hacerlo por primera vez, o tal vez amigos ayudado, por haber vuelto a recorrer caminos junto a un magnifico hermano con quien compartes algo que va mas allá de la amistad.

Piensas que es por haber oído algo, o recordar alguna imagen, pero lo cierto es que esa implacable necesidad de realizar esa actividad, te lleva a coger mochila a la espalda y embarcarte una buena mañana para ver que te depara ese misterioso camino.

Muchas veces es una cala perdida de una playa, otras veces es un lugar urbano, a menudo suele ser un casi inescrutable camino empedrado de alguna sierra montañosa, y otras veces es un camino de piedra pedregosa y blanca, llano y reluciente, plano, luminoso, y donde casi ni se vislumbra el final de esa senda.

A veces amigos para llegar a ese camino, tienes que embarcarte en algún medio de transporte, bien un coche, autobús, tren, etc..., y probablemente es en ese medio de transporte que te lleva al alba de la mañana, donde comienzas a entender todo, donde comienzas a sospechar que te depara esa mañana, donde comienzas a ver la mano de quien te guia a ese sendero.
Probablemente en ese coche, bus o tren, conoces a personas, o simplemente te rodean situaciones que te retrotraen a lo mejor del ser humano, que te devuelven la confianza perdida por la basura que los medios de comunicación nos lanzan a paladas, para acallar nuestros sueños y el sentimiento de lo que somos, tal vez en ese tren, te rodean cientos de niños que se dirigen de excursión a ese mismo camino que tu vas a recorrer esa mañana.

Con tu mochila a los pies, sentado, e imbuido en tus recuerdos y en ese maravilloso sol matutino, te ves rodeado de cientos de niños pequeños, sentados a tu lado, con su profesora dando instrucciones desde el pasillo, y tu estas ahí, justo en medio de todos ellos, como un niño grande mas de aquel colegio.
Y comienzas a recordar las excursiones mañaneras con tus compañeros de colegio, aquellos bocadillos en la mochila, aquellas risas y aquel subidon de adrenalina simplemente por embarcarte con tus compañeros en una pequeña aventura, que sin saberlo en ese momento, siempre recordaras.

Y cuando el tren comienza a andar, ves como esos niños clavan sus ojos en ti, esos ojos enormes....
A veces casi ni recordabas como son esos ojos, debido al paso de la vida, y a encontrarte diariamente con personas que han modificado su mirada, debido al vicio, debido a haberle abierto la puerta de par en par a la maldad, debido a la vida que han llevado o llevan, y les hace tener envidia, celos, ira, perversión, etc... o cualquier cosa que modifica aquella mágica mirada que contemplas en los ojos de esos niños, y que esas personas un día también tuvieron y si quieren pueden volver a tener.
Aquellos niños llevaban al cuello un pañuelo color verde esperanza, simple pero precioso, con una inscripción. " Jesús y María ", y un símbolo, probablemente de su colegio, congregación o grupo de excursiones, y dejas por un momento tus pensamientos y miras esos ojos, que te sonríen, esos enormes ojos cargados de inocencia, de bondad, de curiosidad hasta por el mas mínimo detalle que les rodea, aquellos enormes ojos, claros, puros, cristalinos, que llaman a sus amigos, que juegan a juegos de siempre, que miran por la ventanilla el movimiento del tren y gritan a sus compañeros: " mirad, mirad, el mundo se mueve ", que frase mas simple, inocente y bella, y vuelven a mirarte, y vuelven a sonreirte, y recuerdas aquella frase que dice que " los ojos de un niño, son las ventanas por las que Dios se asoma al mundo ".
Y vuelves a intuir, quien es el que te esta mirando, quien es el que te esta sonriendo y de quien es la mano que te lleva a aquel camino....

Cuando bajas del tren o medio de transporte que te ha llevado, cargas la mochila a tu espalda, anclas bien sus cintas, y te dispones a recorrer el largo camino que a menudo te separa de tu objetivo, y vuelves a bucear en tus recuerdos y pensamientos, vuelves a disfrutar del sol de la mañana, de ese olor a mar, de esa cálida brisa, hasta llegar a tu camino...

Y una vez que llegas, comienzas a vivir una historia intemporal, comienzan a venirte todas las señales de porque estas allí, comienzas a andar... y como si alguien te ha preparado el escenario, a veces te encuentras solo, completamente solo en ese camino, rodeado de vegetación y marismas, y cierras los ojos, respiras ese olor a mar, esas salinas, solo oyes tus pasos, esos pasos sobre piedra caliza, pequeña, blanca y reluciente, esos pasos que oyeron miles y millones de personas a lo largo de la humanidad, en largos caminos recorridos, esos pasos sobre una piedra similar, a las piedras de los pedregosos caminos de Galilea, esos pasos que oyeron los apóstoles y discípulos, recorriendo el camino con Jesús, en aquellos tiempos.

Caminas, y eres consciente, de todo lo que te rodea, de cada pequeño ser de la naturaleza, de cada pequeño detalle de la maravillosa sincronía de la creación, elevas tus sentidos, ves como el sol calienta tu rostro, y una suave brisa te refresca, como oyes el canto de un pájaro sobre las marismas, como Dios te regala con un aroma a menta, azahar, azafrán, y mil y un olores distintos, promovidos por aquella maravillosa vegetacion, contemplas como en el verde paisaje, motas color lila de flores llamadas bella de día y hierba de campanario, pintan el paisaje.
Sigues caminando y a tu lado un pequeño bosquecillo de piedras blancas, se rodean de pequeñas margaritas amarillas, y sigues caminando, a veces solo, a veces cruzándote con algún hermano o hermana que recorre su propio camino, y una furtiva mirada se cruza sonriente, y te sientes contigo mismo, te sientes apartado del mundanal ruido que nos rodea a diario, ese mundanal y sucio ruido provocado por muchas personas, que tal vez conociendo la verdad, solo quieren acallar la voz que grita en tu interior, solo quieren distraerte lo suficiente para que no oigas la voz que anida en tu interior, esa voz que te habla de paz y bondad, esa voz que te trae a la niñez, a la inocencia, que te hace ser consciente de quien eres, de quienes somos...

Sigues caminando, con una sonrisa en tu rostro, una sonrisa autentica, con gotas de sudor, y lágrimas del sentimiento que te embarga, y coincides con tres chavales, con tres amigos, con tres hermanos que se dirigen nevera en mano a pasar un día de playa, tal vez te pregunten cual es el camino a la playa, y tal vez recorras una parte de ese camino, de tu camino, junto a ellos, charlando de todo un poco, y ves esas miradas de nuevo, contemplas la bondad y la inocencia de la amistad de tres chavales, y ves que ni cuelgan vídeos en Internet, ni se están pegando, ni drogándose, ni insultando a nadie, sino que con una educación tremenda, prosiguen una conversación contigo, hasta despedirse con un Adiós.

Y vuelves a saber porque estas ahí, vuelves a sentir que no todo es la maldad que nos rodea, que no todo es la vomitiva basura que nos lanzan en esta sociedad a diario, que no todo son, peleas, violencia, gritos, dolor, ira, rencor, odio, te das cuenta que unos cuantos miserables nos quieren enfrentar, y nos quieren hacer perder la confianza en nosotros mismos y en todos nuestros hermanos.

Continuas tu camino, contemplando gaviotas en el cielo, viendo a padres con sus pequeños enseñándoles a pescar, jugando con bicicletas, familias enteras compartiendo risas y gritos de alegría y no de violencia, contemplas parejas cogidas de la mano, mirándose embelesados e imaginando su futuro juntos, sin maltratos, violencia, mentiras ni odio, ese camino, bien parece un escaparate del mundo, y oyes la voz de quien te dice al oído..." ves, no todo es como a veces piensas que es, ni como te quieren mostrar a diario ".
Lágrimas recorren tu rostro, siendo consciente de todo, y vuelves a ese teatro intemporal, donde te quedas solo en ese camino, un camino enorme, y por un momento te quedas completamente solo, y sientes que, Él esta contigo, lo sientes a tu lado, desde el principio de los tiempos y para toda la eternidad.
Te sientes un discípulo mas, recorriendo aquellos caminos de Galilea, inundados no solo por la luz del sol, sino por la luz mas grande del universo, la luz de Dios.


Mar de Galilea

Sientes como a diario buscamos la felicidad en mil y una cosas, tal vez vamos a comprar un boleto de quinielas pensando que la felicidad nos la darán esos millones, vemos en un escaparate un coche y pensamos que la felicidad nos la dará el tenerlo, y no nos damos cuenta que tal vez en ese camino al escaparate de los coches o al quiosco de las quinielas, estamos recibiendo regalos en forma de brisas, olores, luz y colores, nuestra familia, cada uno de los momentos pequeños y grandes que vivimos junto a ellos, amigos con que nos cruzamos y conversaciones que tenemos, que son la verdadera esencia de la felicidad.

Y en ese camino amigos, te encuentras contigo mismo, y vuelves sobre tus pasos, con las piernas cansadas, pero el corazón lleno de felicidad, vuelves recorriendo el mismo camino, cerrando los ojos y oyendo el río que pasa, las aves en el cielo, el olor que te embriaga, y vuelves a abrirlos para ver como un rayo de la luz del sol cruza tu rostro, y penetra en tu cuerpo saludando a la luz que habita en tu interior.
Vuelves a casa, habiendo recibido el mayor regalo que puedes imaginar, y que todos tenemos a nuestra disposición cada día que podemos disfrutar de esos momentos, ese regalo que pone a cero el contador de tus deseos, dándote el impulso necesario para ser consciente de quien eres, y para saber que camino has de recorrer, y vuelves a sentir su brazo sobre tus hombros, vuelves a sentir que esta junto a ti, recorriendo el camino, vuelves a mirar a Jesús a sus ojos, y vuelves a notar su mirada llena de amor y bondad que se fija en ti y en cada uno de nosotros, y vuelves a echar tu brazo también sobre el, para caminar juntos, recorriendo una vez mas, aquellos caminos de Galilea.

miércoles, 20 de marzo de 2013

O´DONOGHUE´S GO BRAGH

El dia de San Patricio, 17 de marzo, cuando se celebra la fiesta nacional de la república de Irlanda en todo el mundo.

Irlandeses y no Irlandeses, se unen para celebrar con comida, bebidas Irlandesas y verdes vestimentas este día, por lo que en muchisimos establecimientos de todo el mundo, traen un trozo de la vieja Irlanda al país de cualquier residente y entonan entre todos el famoso " Erin go bragh" que en gaélico significa "Irlanda por siempre"

Para la gente a la que nos gusta Irlanda, a la que nos gusta la música celta y las tradiciones, es un día especial, festivo, y conmemorativo no solo de San Patricio, sino conmemorativo de alegría, reunión, conversaciones, buena bebida y amigos.

Os hablo nuevamente amigos como ya hice hace algún tiempo, del que en mi humilde opinión, es el mejor pub irlandes del sur de España, ese pub se llama O´donoghue´s.

La calidad y categoría de un pub, bar o lugar de reunión, no solo se halla en la distribución, calidades, materiales, música y luminotecnia, que son muchas y muy buenas, sino que en mi opinión, la calidad de un pub la da su gente, la da su historia, la dan sus "parroquianos" habituales que formaron durante años, tertulias interminables como si de la serie "Cherrs" se tratase, la da los retazos que le imprimen durante años y años una personalidad especial, la da lo añejo de su madera, las vigas, las tablas, las mesas y barras, la da su música y el halo de historia y nostalgia que se forja a base de veladas y veladas, de brindis y conversaciones y que se imprime en lo etéreo de su ambiente, y en todos y cada uno de esos detalles, O´donoghue´s, es de lo mas especial que podemos encontrar, supongo que para cada amante de lo irlandes en cada uno de sus lugares de residencia habra un lugar asi, tan especial, pero para mi, como para muchos, nuestro O´donoghue´s no tiene comparación.

Cuentan amigos que la madera que utilizaba el maestro Stradivarius, y que confirió a sus violines, la categoría de obras de arte, era una madera tratada con algo que aun hoy no acertamos a comprender, algunos dicen que la envejecía durante mas años que el resto, otros cuentan que utilizaba una mezcla secreta para su barniz, otras teorías cuentan que la madera era bañada y sumergida durante años para que soltara la savia, y se empapara posteriormente de las creaciones musicales que en el se tocaban, y algunos dicen que que toda su magia residia en el amor y el cariño con el que trataba esa madera y hacia esos instrumentos

Si esa teoría es cierta, la madera de O´donoghue´s se ha empapado de su excelente ambiente durante años, sus vigas, sus enormes barras, se han empapado de risas, de brindis, de alegría y abrazos, de conversaciones interminables, de miradas en la madrugada, de gotas de cerveza y buen wisky irlandés, confiriéndole casi vida propia.

Este "Saint Patrick´s day", ha vuelto a ser especial, no solo en ese dia, sino cada dia del mes en el que se celebra la festividad, como todos los días que abre sus puertas al publico, ha vuelto a ser mágico, con un ambiente tremendo, una decoración que bien pudiera ser la decoración de una gran taberna en la zona del Temple bar en Dublin, y un trabajo excepcional por parte de toda la gente de O´donoghue´s.

La música del grupo Gwyddel, resonó, e hizo vibrar de nuevo la vieja tarima de madera de "Odona", con temas como Morrison´s jig´s, o son do ar...volvieron a resonar los acordes del violín, la flauta irlandesa y el bodhran, volvieron a hacer vibrar a la gente que presenciaba ese concierto, desde niños a abuelos, jóvenes y no tan jóvenes, padres y madres, amigos y familia, uniendo a todos en ese mágico día, en este mágico lugar, a toda la gente a la que nos gusta ese ambiente y a la que por supuesto nos gusta O´donoghue´s.

La gaita se entroncaba con las raíces de nuestro pub,  formando enredaderas de recuerdos y nostalgia, el bodhran resonaba, cual taberna de centenarios tiempos en el corazón de la vieja Irlanda, el fino sonido de la flauta irlandesa navegaba por todo O´donoghue´s, colándose entre las vetas de sus añejas vigas, y entrelazando los brazos y las miradas de los presentes, formando una autentica estampa de buen ambiente y categoría.

Si tuviesemos que definir el ambiente que O´donoghue´s es capaz de lograr, podriamos definirlo como el quejido del acorde de un violin en una vieja balada Irlandesa, la dulce, enigmatica y mística voz de Talitha Mackenzie, o de Lorenna Mackennit o de cualquier madre y abuela Irlandesa cantandole al oido una nana a su niño, el sonido hondo y profundo de un bodhran resonando en los acantilados de Moher, o la flauta irlandesa recorriendo los tenues y calidos pasillos de madera ajada de una vieja taberna en la vieja Eyre en siglos pasados, es nostalgia, recuerdos, momentos, estampas intangibles, residentes en lo mas profundo de nuestro ser, son dias, tardes y noches, dias de San Patricio, dias de Fin de año, veranos, primaveras e inviernos, años y años desde la juventud mas temprana, hasta la madurez y que dure por muchos años, son tertulias, charlas, miradas, sonrisas y abrazos, momentos como los que compartimos con mis grandes amigos Antonio y Yolanda, compartiendo momentos y comienzos, al igual que la suya, de muchas historias de amor, son momentos familiares, son horas y horas con amigos, que ahora estan lejos, pero que en sus recuerdos continuan sucediendose esas magicas noches, de Guinnes y Jameson, son muchas cosas, que han forjado la vida y los recuerdos de muchas personas, como supongo que cada uno tendra su pequeño lugar especial, para mi y para muchos de nosotros, ese lugar tiene nombre y es O´donoghue´s.


Todo este ambiente, por supuesto, no podría conseguirse día tras día, sino fuese por la ardua tarea de los amigos/trabajadores de O´donoghue´s, ya que todos y cada uno de los que un día estuvieron y de los que hoy están, forman y formaron la estructura fundamental para que la gente que acude, disfrute como lo hace.
Desde los dueños, continuando por David encargado general,  prosiguiendo y haciendo mención especial para Armario el encargado, que ha conseguido a base de ilusión, esfuerzo y trabajo, imprimir de nuevo ese toque gaélico, mágico, esa decoración mimada con horas y horas de trabajo, y ese magnifico resultado, que solo se consigue con la profesionalidad de querer hacer de tu lugar de trabajo un referente, con el cariño y la ilusion puestos sobre la mesa para conseguir dia tras dia algo especial, y continuando por los camareros, en la labor diaria Willy, en Gambrinus Nuria, y en ese día especial Raúl, Yeyo y Alicia, que junto con Armario trabajaron un día mas con actitud y esfuerzo, como buenos profesionales, para que la velada de los clientes fuese perfecta.

Y es que en esta época amigos, donde la corruptela, la vagancia, el chanchullismo, el "todo vale", la ley del mínimo esfuerzo, y el pasotismo, imperan en nuestra sociedad, es digno y nuestro deber mencionar cuando las cosas se hacen bien, y cuando un grupo de personas realizan su trabajo no solo con esfuerzo sino con cariño, elevando un peldaño mas la palabra y el calificativo de ser "profesionales".


Hay un precioso monologo en internet que se titula " La mujer invisible ", donde una madre habla sobre la magnifica y muchas veces poco valorada profesion de ama de casa y de amo de casa, habla sobre las personas mujeres y hombres que ejercen esa magnifica labor de cuidar de su familia, y dice algo asi como que no busca que sus hijos les cuenten a sus amigos sobre las cosas buenas que hace su madre en casa, sino que lo que ella persigue haciendo las cosas bien para su familia, es que sus hijos cuando tengan que traer a sus amigos a casa para hacer una tarea o un trabajo, les digan , " venid, venid, vereis que bien se esta alli.... "
Hace algun tiempo descubri algunas paginas sobre pubs irlandeses, donde la gente opina, de las diferentes tabernas donde ha estado, y viendo una foto de O´donoghue´s, alguien habia comentado algo asi como " se esta bien en ese sitio ", y creo amigos que es el mejor piropo y calificativo que se le puede aplicar a nuestro pub, puesto que durante años y años las visitas de todas las personas que han ido, siempre desembocaban en la misma opinion,  " O´donoghue´s, que bien se esta alli....".

Dicen amigos que cualquier taberna o pub Irlandés que se precie, debe tener su poema, debe tener su inscripción, debe tener su frase, esa frase que nadie sabe quien escribió en su día, en alguna de sus interminables veladas, al compás de su música y de las pintas de Guinnes... Un día alguien escribió algo en nuestro pub, quien sabe si dirigido a algun amor, a algún recuerdo, a alguna nostalgia perdida en la bruma del tiempo, pero eso que escribió y que aun sigue alli, bien se podría trasladar como homenaje perpetuo a nuestro pub O´donoghue´s... ese poema dice algo así como:

" Soñar despierto con tu belleza, seguir viviendo por la ilusión de que otro sueño nos reverdecerá y robe años al corazón "

                                                                         O´DONOGHUE´S GO BRAGH
                                                                      O´DONOGHUE´S POR SIEMPRE









viernes, 18 de enero de 2013

EL SUSURRO DE LAS ESTRELLAS

En la fría estepa siberiana existe un pueblo llamado Yakuto, en aquel pueblo ocurre un mágico fenómeno, cuentan que en las noches mas gélidas, cuando la temperatura supera los -60º, los caballos cuando respiran congelan el aire exahalado, convirtiéndolo automaticamente en cristales de hielo debido al enorme frío imperante, ya que el sonido viaja mucho mas rápido en un frío extremo, cuentan que es particularmente mágico y bello... ese sonido se conoce como, el susurro de las estrellas...

Una gélida brisa invernal, surcaba aquel pequeño pueblo, en aquel frío mes de diciembre.
Los adoquines de las calles, empapados en escarcha, coreografiaban junto a la luz de la luna, una estampa propia de un cuento de Charles Dickens, bien pudieran haber recorrido carruajes de antaño aquellas calles, que no hubiesen desentonado nada, aun siendo aquel un invierno del siglo XXI.


A lomos de aquella brisa recorremos las callejuelas de aquel precioso pueblo, serpenteando entre ellas, hasta dar con una pequeña casa en las afueras.
En esa casa, contemplamos como un ventanuco de ojo de buey, es iluminado por el pequeño haz de luz de una vela, tenue, amarillento y tembloroso.
El silencio inunda todo en aquella noche, solo interrumpido por el crujir de los arbustos, al ser mecidas sus endebles ramas por el viento reinante, aquella luz de luna, anticipaba algo fuera de lo común, aquel ambiente atemporal, aquella casa, aquellas calles, aquella estampa fuera de todo mundo e impregnada de una nostalgia infinita, nos transportaban a siglos pasados, a siglos donde la magia reinaba y recorría los rincones del mundo, nos transportaba a mecedora crujiente de viejo roble , a libro polvoriento de algún ancestral cuento de juglares tiempos, nos transportaba tal vez a la esencia de todo, sin ningún lastre, sin ninguna cadena hecha por la modernidad y la tecnología que hoy día usurpan a manos llenas lo que siempre debe pertenecer al recuerdo y a la inocencia.

Aquel pequeño ojo de buey, impregnado de la fría humedad de aquella noche, nos adentraba en un viejo desván, polvoriento, lleno de muebles apilados, viejas cajas llenas de revistas, percheros, un cabecero de cama ajado y lastrado por el tiempo, una mecedora carcomida y rota, varios espejos, y un sofá, todo en una casi completa oscuridad salvo por aquella vela encendida, en el pretil de aquel ventanuco, una vela que nadie supo muy bien a ciencia cierta quien y porque encendió en aquella noche.
Los rayos de la luz de la luna se adentraban en el desván y comenzaban a reflejarse de espejo en espejo, creando una sinfonía visual mágica y enigmática, aquel baile de rayos lunares, finalizaba cuando ese haz de luz iluminaba el pequeño sofá, que reposaba en una de las esquinas de aquel viejo desván.
En aquel sofá, descansaban los cuerpos inertes de siete muñecos, apilados uno encima de otro, con sus sempiternas sonrisas perdidas en la bruma del recuerdo, con sus brillantes ojos abiertos, mirando al infinito, deseando volver a ser lo que un día fueron.

El primero de ellos era un gusiluz, aquel muñeco que ilumino las noches de varias generaciones hace ya unas décadas, su nombre era Manuel.
El segundo era un muñeco propio de una galería de coleccionistas, ya que aun siendo también uno de aquellos gusiluces, era un bebe gusiluz, que algún día se hizo y se dejo de vender, y hoy día era casi imposible encontrar algún muñeco similar, su nombre era pep nel.

A su lado, un enorme muñeco de nieve, con patas larguiruchas y delgadas, un peto azul abotonado, una nariz de zanahoria, y un gorro azul, con formas propias de la vestimenta de un tirolés, descansaba apoyado en los dos gusiluces, su nombre era Tomas.
En el otro lado, dos pequeños ositos de peluche, uno de color marrón, algo rechoncho con orejas redonditas y otro blanco algo mas grande y con un lazito en el cuello, reposaban sobre el brazo del sofá, sus nombres eran Esteban y Paquito.
Y entre medio de todos ellos un pequeño muñeco del pájaro loco, con un batín y una taza de café en la mano, llamado woody, sujetaba a otro aun mas pequeño, que era similar a un duende de la nieve, con pinta de sindicalista y una gran barba, y que se llamaba Evaristo.

Todos aquellos muñecos descansaban en aquel viejo sofá desgastado por su uso en años anteriores, manchado por los bocadillos de nocilla de aquellos niños en su infancia, por el cola cao de cientos de tardes de televisión y merienda, por los zapatos de los pequeños de la casa, que aun a costa de riñas y regañinas, se subían al sofá, para saltar y gritar y sudar y jugar como se jugaba antes, con el corazón y con el alma.

Allí como digo, reposaban aquellos muñecos, en el mas absoluto silencio de la noche, hasta que el haz de luna, rozo el pecho de Manuel, aquel entrañable gusiluz...
Fue como un suspiro de magia, de repente y sin saber ni como ni porque, aquel gusiluz, exhalo aire, y dejo caer una lágrima por su rostro de caucho, hasta recorrerlo y caer por su regordeta mejilla empapando el pecho de su traje de peluche.
Tomo vida, miro a un lado y a otro sorprendido, inhalo y exhalo, una y otra vez, contemplando todo lo que le rodeaba, no sabia nada, pero en su mas profundo ser, recordaba...

Cuando se incorporo, miro a su lado y vio a sus compañeros, y pensó en porque fue el y no otro de aquellos muñecos, el que había recibido aquella bendición y había tomado vida en aquella noche invernal.

Se bajo a saltitos de aquel sofá, y recorrió todo el desván, mirando las esquinas, las cajas, los espejos y todos los objetos que allí había, y volvió corriendo hacia donde estaban sus compañeros.
.-¿Y porque no?... se dijo asimismo,
.-si yo he recibido esta bendición, ¿porque mis compañeros no?, ¿como podría volver a suceder?.

Entonces y sin pensarlo, toco con su manita de peluche, el pecho de Tomas, que de manera sublime e inmediata tomo un gran suspiro de aire y le miro, con sus ojos negros y su sonrisa, contemplo a Manuel sonriendo, y se abrazaron, no duraron ni un segundo, en uno por uno ir tocando el pecho de los demás muñecos que allí había, Pep nel, Paquito, Woody, Esteban y Evaristo, tomaron vida, brincando como críos, saltando en el sofá de un lado a otro, se bajaron todos y correteaban por aquel desván sin saber que hacer, como auténticos niños repletos de una mágica energía, iban de un lado a otro, y casi sin pensarlo fueron corriendo hacia la puerta que separaba el desván de un lúgubre pasillo, en el que unas escaleras daban paso al piso central de la casa, donde la familia hacia su día a día.

Abrieron la puerta, no sin cierto esfuerzo, y se deslizaron por el pasillo con sus pies y sus patitas de peluche, hasta que llegaron a la escalera...
Pensaban bajar y gritar
!!!estamos aquí, miradnos¡¡¡. ¿Donde están los pequeños?, ¿donde quedaron aquellas noches de cuentos y almohadas, de pijamas de franela y de baños calientes antes de ir a la cama?, aquellas tardes de tareas y de fútbol, aquellas historias preciosas que los padres contaban antes de dormir a sus hijos, ¿donde estaban? ¡¡¡vamos... queremos volver con vosotros!!!, ansiaban gritar.
Pero no encontraron eso, sus pequeñas vocecitas se apagaron, ya no gritaban ni reían, ya no saltaban, solamente contemplaban agarrados a los barrotes de la escalera la dantesca y triste escena que impregnaba el piso central de la casa.

Soledad...
No había nada mas, solo una inmensa soledad, solos las luces encendidas hacían ver que aquella casa era ocupada por seres humanos, nadie hablaba, nadie comentaba, nadie reía, el televisor encendido mostraba imágenes de violencia y de risotadas, sarcásticas y desagradables, insultos y mofas, lujuria y perversión, eran contempladas por los padres que sin hablar, como autómatas consumían horas y horas de aquellas macabras imágenes.
El pasillo era solitario, las puertas de las habitaciones estaban cerradas, ya nadie llamaba, nadie reía, nadie gritaba, ni se arremolinaba junto a los padres para contarles historias del colegio, ya no...

Cada niño estaba en su cuarto, imbuido en un submundo de tristeza y de automatismos, todo era frío y ajeno a lo que aquellos muñecos recordaban.
Manuel bajo con mucho cuidado las escaleras, puesto que la escena le sobrecogía y ya ni se atrevía a mostrarse, y abrió con sigilo la puerta de una de las habitaciones de los niños.

Si lo que anteriormente vio le atormento en sobremanera, lo que en ese momento contemplaba, le hizo derramar lágrimas como una cascada por su carita de caucho con olor a fresa, su sonrisa se borro de su rostro, y su pequeño pecho solo hacia suspirar, ahogando cualquier tipo de ruido para que no notasen su presencia.
En aquel cuarto no había niños...
En aquel cuarto, no se sabia muy bien que eran, pero desde luego no eran niños.
Dos de ellos estaban sentados como si de una secta se tratase, y contemplaban un televisor, donde un esperpentico juego trataba de atropellar personas con un coche, disparar a otros, violar y derramar sangre, y matar, y cuanto mas mataban, mas felices parecían.
En otra mesa dos niñas tenían un ordenador encendido, y se dedicaban a observar a gente por una pequeña cámara en sus cuartos y a hablar con ellos, poniendo símbolos en la pantalla, mientras otras personas que ni siquiera ellas conocían, les pedían que pusiesen aquella pequeña cámara para verlas, quien sabe si con algún perverso fin.


Si el ambiente en la calle era gélido, el de dentro de la casa era la pura congelación del alma y del corazón.
Manuel encajo de nuevo la puerta con suavidad, y sollozando volvió hacia las escaleras donde sus compañeros le esperaban para consolarle.
No dudaron en abrazarle y ni siquiera le preguntaron que había visto en aquella habitación, puesto que, lo que ellos contemplaban en aquel momento, ya les daba esa respuesta.

Todos los muñecos se miraron y pensaron, ¿donde están las risas y las charlas?, las reuniones y las tertulias que ellos recordaban, aquellas noches donde los pequeños apretaban su cuerpecito para que la luz de sus caritas iluminara la noche de sueños y alguna que otra pesadilla, ¿donde estaba la cena, donde la algarabía de llegar a casa después de un duro día de trabajo y tener el calor de un hogar?.

Allí no había calor ninguno, solo portazos y algún que otro grito mal dado irrumpían aquel desesperante silencio, cada cual iba a su mundo, iban a la cocina comían, y volvían a encerrarse en sus cuartos, nadie hablaba, nadie compartía, era una familia, pero se comportaban como personas ajenas y que prácticamente no se conocieran.

Ya no había nada de eso, y aquellos pequeños muñecos decidieron volver a su desván, a su mundo, donde seguramente serian mucho mas felices, querían cerrar la puerta y volver a aquel viejo desván, y al menos estarían con sus historias y sus recuerdos, jugando y saltando en aquel viejo sofá, pero ajenos al dolor que les había provocado las escenas contempladas en aquella casa que tanta vida tuvo en años anteriores.

Cerraron con mucha suavidad la puerta de su desván y corretearon como locos mirando todo lo que allí había, jugando con los juguetes que se apilaban en un rincón, y recordando como eran parte mas del mobiliario habitual de las habitaciones de los niños en sus tiempos.
Se giraron y contemplaron como en una esquina del desván había una pequeña mesita, un poco descascarillada, vieja y algo coja, encima tenia una lamparita enchufada a la pared y a su lado una cajita de música.
Sin dudarlo fueron acercándose a la mesita, en fila india, uno tras otros, con sus ojitos abiertos y un gesto de curiosidad en sus rostros, poniendo las manitas encima de los hombros del compañero de delante.
La mesita estaba alta, a un metro de altura aproximadamente, por lo que ninguno de aquellos pequeños peluches podía alcanzarla, así que después de comentar varios planes, decidieron hacer un pequeño “castellet”, subiéndose uno encima de otro para que el ultimo de ellos pudiera alcanzar aquella cajita de música que tanta curiosidad les despertaba.

El primero en ponerse fue Tomas, que era el mas alto de todos, sobre el peto de Tomas fue trepando Esteban uno de los ositos que estaba algo fornido, y se puso con sus patitas sobre los hombros de Tomas que le sujetaba los tobillos con sus manos enguantadas en azul, y sobre todos ellos fue trepando el pequeño Manuel.
Los demás contemplaban desde abajo la escena, no sin soltar alguna carcajada, que hacia que Tomas temblase un poco y los de arriba comenzasen a temer la enorme costalada, Evaristo el mas chico de todos les daba ordenes como si de un capataz se tratase, intentando que el peso de todos fuese compensado. Al final Manuel pudo sobreponerse sobre los hombros de Esteban, y erguirse, llegando a la medida justa para subir a la mesita.
Aquella mesita era pequeña, tenia un dibujo abstracto en su base, era de color marrón suave, con una pequeña lamparilla y una vieja caja de música en el centro, Manuel con sus manitas levanto la tapa de la caja de música, y observo que dentro había una bailarina de danza en cuarta posición, con sus brazos elevados y esbeltos como el cuello de un cisne, era pequeña, pero llena de belleza, de esa belleza sublime y elegante que tenían las mujeres de antes, con ese rostro esbelto lleno de paz y ternura, lleno de bondad y ausente de odio rencor, orgullo y prepotencia como los rostros que por desgracia hoy día inundan las calles.

Aquella muñequita tenia un vestido de gasa blanco, estaba llena de polvo, su mirada estaba perdida en un universo infinito, como anclada en alguna velada de tiempos pasados, como esperando la vuelta que un día tendrá, aquella elegante y perfecta cuarta posición de danza clásica, componía algo tan bello y sublime que Manuel no podía dejar de mirarla.


Desde la mesita les contó a sus compañeros lo que había encontrado, todos le miraban desde el suelo, Tomas miraba hacia delante para no perder el equilibrio y Esteban llegaba con sus pezuñas de peluche a la mesa para asomar sus ojillos y ver a Manuel y aquella cajita de música.

.-!!!Tócala, tócala¡¡¡
Les dijeron todos, para ver si aquella pequeña también recobraba la vida.

Manuel se dirigió hacia ella, y con su manita rozo el hombro de la pequeña muñeca, que inmediatamente sonrió y giró al compás de la melodía del cascanueces.
Manuel se cayó hacia atrás, puesto que aquella cajita de música recobro el funcionamiento de inmediato asustándolo un poco, la muñeca giraba y giraba, sonriendo y tarareando con sus finos labios color carmesí, la música del cascanueces,enigmática y nostálgica..

Entonces la pequeña, saltó de su base, y como las bailarinas profesionales, se dirigió hacia Manuel, sonriendo y abrazándole, Manuel sonrió también y dio la buena noticia a todos sus compañeros que jaleaban y vitoreaban el logro desde el suelo de aquel desván.

La pequeña bailarina le contó a Manuel que se llamaba Svetlana, y le contó mil y una historias de como hace años presidia el salón de la casa, y como la limpiaban a diario, le daban lustre y le sacaban brillo y cada tarde o cada noche alguien de la casa, giraba la llave de la caja de música para contemplar una función mas de su bello danzar, en una perfecta sinfonía.
Svetlana le contó a Manuel como podía ver los ojos llenos de vida de los niños de la casa mientras la veían danzar y danzar, podía ver como la pequeña niña de la casa imitaba sus movimientos y como aquella dulce melodía del cascanueces inundaba cada rincón del salón.

Manuel decidió bajar puesto que Tomas y Esteban aun mantenían el equilibrio, no sin esfuerzo, y Svetlana se sentó al borde de la mesilla para así charlar con todo el grupo, que desde abajo y sentados en corro, como si fuesen “scouts”de excursión, la miraban embelesados.
Manuel comenzó su descenso, poco a poco, la tensión era grande, Evaristo cual capataz se había subido a una caja de zapatos para seguir con sus indicaciones y los demás le tiraban trozos de corcho que habían encontrado mientras Evaristo se quejaba y pedía tensión máxima.

Manuel coloco su pie de peluche sobre la nuca de Tomas, que se quejaba ahogadamente.
Esteban mantenía la compostura mientras su compañero bajaba, sin quererlo, Manuel engancho un poco de pelo de esteban y le dio un tirón, provocando un pequeño alarido de este y haciendo que Tomas se desestabilizase, Manuel perdió pie en la bajada y resbalo por el peto de Tomás, quedando enganchado por su babero y bajándole el peto hasta media pierna, haciendo que se le cayeran los tirantes. Tomas como un automatismo soltó sus manos de las patas de la mesa para subirse el pantalón haciendo que los tres cayeran en cascada hacia el suelo pegándose un buen tortazo, y haciendo que sus compañeros rodaran por el suelo de la risa.
Svetlana no paro de reírse en un buen, rato, aquella caída tan graciosa y cómica la había hecho esbozar una sonrisa propia de una princesa de cuentos, tapándose la boca con su frágil y delicada manita, y mirándoles con una ternura infinita, con aquellos enormes ojos, y aquella inenarrable elegancia.

Una vez que se recompusieron todos y se explicaron unos a otros lo que había pasado, comenzaron en corrillo a contarse historias de antaño, de las risas, de los juegos, recordando aquellas noches, aquel verano metidos en la maleta cuando se iban de excursión con toda la familia, aquellas navidades en las que, como uno mas, contemplaban desde el sofá del salón la maravillosa estampa de la cena familiar, llena de carcajadas, besos y abrazos, miradas tiernas, historias de los abuelos, escuchadas sin titubear por toda la familia, aquella maravillosa estampa familiar, de la esencia de lo que somos, y de lo que nunca dejaremos de ser, por mucho que algunos depravados que campan a sus anchas hoy día por el mundo quieran hacernos cambiar de opinión con sus lascivas mentiras.


Todos compartían sus historias, y decidieron cantar juntos canciones de sus tiempos,decidieron recorrer el desván uno tras otro, bailando y danzando, correteando y jugando entre las cajas, no paraban de divertirse, Svetlana los miraba desde la mesa, aplaudiendo y jaleandolos, y bailando ella sola, fuera de la caja, iluminada por la lamparilla de la mesita, danzaba agarrando suavemente las puntas de su vestido de gasa blanco, cerrando los ojos y tarareando cancioncillas, tal vez recordando esa magia de antes, esa nostalgia infinita, esos recuerdos en los que se sumergía como un lago de fresca y clara agua, para no ser consciente de las aberraciones que las épocas “modernas” habían perpetrado en el mundo, en la sociedad, en las familias y en los niños.


Eran ya las 6 de la mañana, cuando Svetlana llamo a Manuel, y sentada en el borde de la mesita, mirando hacia abajo, le dijo:

.-Ya dentro de poco va a amanecer querido Manuel, esta mágica noche toca a su fin, sabes que debemos volver a nuestro mundo, a nuestro silencio, a nuestra quietud, sabes que este toque de magia ya toca a su fin, y debo volver a mi cajita de música, a retomar mi postura de cuarta posición.

A Manuel se le humedecieron los ojos, y asintió con la cabeza, sabiendo que Svetlana tenia razón, que aquella noche tocaba a su fin,
.-¡ que bien lo habían pasado ! Pensó.
Como de rápido se les había pasado aquella mágica velada, y como desearían que esa noche mágica fuese eterna, y seguir hablando, danzando, riendo y soñando...

Manuel le pidió a Svetlana un ultimo favor antes de volver al silencio, un ultimo favor, como si aquella pequeña muñeca de cajita de música, hubiese sido su madre en aquella mágica noche, Manuel le pidió que les cantase una nana, que les tararease alguna cancion de cuna, como niños que son, como niños que fueron y serán, le pidió que les tararease una estrofa, con aquella voz mágica y dulce de aquella muñequita, con aquel suave susurro, lleno de nostalgia y elegancia, como la voz nítida y clara de las abuelas irlandesas, cuando cantaban nanas a sus niños en los amplios y verdes campos de la vieja irlanda, querían oír aquella nana, que les transportase como una bruma hacia sus sueños, querían oír como resonaban en sus corazones aquellas mágicas palabras de nana, y que esa brisa les acariciase sus oídos.

Y Svetlana, deslizando una lágrima fina delicada y brillante como un diamante por su mejilla blanca como la luna, les canto...

Duerme niño, mi niño bueno, que papa Dios te cuida desde los cielos. Las mariposas cierran sus alas, se arropan con luceros bajo las palmas, cierra los ojos que yo te canto, mientras velo tu sueño, cesa tu llanto. Duermete mi vida, duerme tranquilo, que la avecita dulce ya esta en su nido, ya estas dormido sigo cantando, a este niño del alma que quiero tanto”.

Svetlana les lanzo un enorme beso con sus manitas, soplándolo para que les llegase a todos aquellos muñecos,
.-Os quiero..., les dijo.


Todos gimoteaban y humedecían sus ojitos empapando sus pechos de peluche y de pelitos, llorando y siendo consolado por sus compañeros.
Y aquella pequeña muñequita volvió a la cajita de música, clavo sus pequeños piececitos con zapatillas de bailarina en la base, formó el ángulo perfecto con sus pies y con sus brazos, y tomo aquella cuarta posición perfecta e inigualable, y volvió a perder su mirada en el infinito, esbozando aquella preciosa y delicada sonrisa de labios color carmín y dientes de nácar.

Todo el grupo de muñecos volvía hacia el sofá, derrotados, tristes y cabizbajos, como si volviesen de una batalla perdida, y todos fueron subiendo hacia el sofá, viendo de reojo como una fina linea anaranjada en el horizonte, anunciaba el inmediato amanecer.
Manuel desde abajo los contemplo, y no pudo por mas sino animarles diciéndoles,

.-.¡¡¡tranquilos!!!,  ¡¡¡tranquilos!!!, al menos estamos juntos hermanos, aquí seguiremos en nuestro sofá, dándonos calor uno siempre al lado de los otros, no estéis tristes amigos.

Todos le miraron esbozando una tímida sonrisa, y fueron tomando las posiciones en las que estaban aquella noche antes de que aquel rayo de luna rozase el pecho de Manuel haciendo que suspirase y diese también vida a todos los demás.

Evaristo se coloco sobre Woody, Tomas a su lado, Pep nel, Paquito y Esteban, todos tomaron sus posiciones, y Manuel se subió al sofá, y fue tocando uno por uno el pecho de todos sus amigos, haciéndoles volver a ese infinito recuerdo, haciendo que sus ojitos abotonados volviesen a brillar inundados de nostalgia, sumidos en un profundo sueño.

Ya todos estaban inertes, ya no gritaban, ya no correteaban, ni derramaban lágrimas, Manuel tomo su sitio en aquella coreografía que formaban sobre el sofá.

Pero antes de volver con sus amigos al silencio, vio como un rayo de la luz del sol, entraba por aquel ventanuco e iluminaba algo que se encontraba al fondo del desván, en la mas absoluta negrura, en la mas absoluta oscuridad, el sol hacia brillar una pequeña cruz, que colgaba de un viejo cabecero de cama que se encontraba dejado caer sobre la pared.


Aquel rayo de luz, hizo brillar la cruz del Hijo de Dios, hizo que en medio de aquella quietud y de aquella tristeza brillase con todo su fulgor aquella pequeña cruz de oro.

Y Manuel antes de tocarse su pecho y sumirse en un letargo, miro al cielo por la ventana, y sonriendo supo que alguien les había otorgado la vida aquella noche, que alguien les había permitido vivir esa mágica velada con sus amigos, que alguien les había devuelto la vida, y devuelto sus recuerdos llenos de magia y bondad, y que tal vez aquella noche solo fue el anticipo de lo que pronto volverá, tal vez todo lo que sucedio en esa noche, fue como un rayo de luz en la oscuridad, porque tal vez, todo, volverá a ser lo que un día fue...

martes, 25 de diciembre de 2012

UNA CARICIA EN BELEN

Llego esa noche, llego ese momento, el nacimiento del Salvador...

Fue en Belén, tal vez en la noche mas larga, resplandeció la luz mas mágica...

Debemos de trasladarnos a ese momento amigos, a esa noche y a los días que anticiparon ese momento, debemos hacerlo desde lo mas profundo de nuestro ser, sin fijarnos en lo material, haciendo que ese momento sea nuestro, viendo ese momento como el nacimiento de nuestro Señor, como el momento de amor mas puro y bello de la historia de la humanidad.

Tal vez hacia viento, seguramente un frío viento como el que recorre las estepas de palestina en el frío mes de tebet, los caminos áridos, llenos de fría escarcha de una posible nevada, la noche cerrada, oscura, fría, pero llena de amor.
Tal vez las estrellas no brillaron esa noche, es probable que no quisieran tener ni el mas mínimo protagonismo esa noche, porque solamente contemplaban su nacimiento.

En esa fría noche solo una luz, mágica, iluminaba desde hacia ya rato aquel pequeño recoveco de piedra, en aquellas cuevas de Belén, donde se solía guardar ganado, para salvaguardarlos de las frías temperaturas de la noche.




Observamos como a lo lejos un hombre, José, viene, agitado, nervioso, buscando entre la pared alguna de esas cuevas, viene corriendo tras haber pedido ayuda en la ciudad y haber recibido mas de una negativa a ocupar una casa para el parto, tras de el, una mujer, María, envuelta en un suave velo, con sus brazos abrazando su vientre, queriendo dar calor a aquella criatura que lleva en su interior, camina despacio atendiendo a las instrucciones de su esposo, el frío viento agita su cuerpo meciendo su túnica.
Adentrandose en la cueva a toda prisa, raudo y veloz aquel buen hombre, prepara con el mayor esmero posible el interior, con las pocas cosas que tiene a su disposición, amasando el suelo con paja y heno de los animales, colocando un candil para iluminar y dar un poco de calor, limpiando lo mejor posible todo el interior de aquella bendita morada.

Tal vez hubiese una mula y un buey, que a buen seguro, se apartaron del interior de aquella cueva y se colocaron a su entrada para minimizar lo mas posible las adversas condiciones climatológicas que se adentraban como cuchillos en el interior helando todo a su paso, pero ellos, sabiendo lo que allí iba a suceder, pusieron también su granito de arena, e hicieron de improvisado muro de dura piel y calor, para que aquella pareja no pasara demasiado frío.




Unas mujeres que vieron la escena de lejos se acercaron para ayudar, entrando también en la cueva, que ya se encontraba mas cálida, con aquella bella mujer recostada en el heno, con aquel hombre clavado de rodillas, ayudando a su esposa, colocándole bien su precioso cabello, intentando que se acomodara y estuviera lo mejor posible para dar a luz a aquel niño...

Tal vez todo se encontrara en silencio, en aquel momento el frío dejo de azotar la estepa, todo dejo de tener protagonismo, la calma y el silencio reinaron en el mundo, porque todo hasta el mas mínimo ser de la creación, observaba lo que sucedía en aquella cueva de Belén, en aquella noche.

Un llanto corrió como un grito de liberación por todo el mundo, un llanto anuncio su llegada, aquel llanto... mágico, resplandeciente, como diciendo: "estoy aquí...".Las mujeres habían ayudado a María a dar a luz al niño, José derramaba lágrimas por su rostro ajado por el frío y el sufrimiento de aquellos días buscando refugio para su mujer, para que pudiera dar a luz al rey del mundo, aquel hombre José, miraba con ternura a aquel precioso niño que ya se recostaba en el pecho de su madre, las lágrimas caían sin cesar por sus mejillas.
La mula y el buey contemplaban en silencio la escena, bien pertrechados en la entrada de la cueva impidiendo que el frío reinante entrara en aquel improvisado hogar.
Unos pastores que se resguardaban en la noche en un refugio cercano, vinieron apresuradamente corriendo a ver que estaba pasando, venían asombrados, con sus varas golpeaban el suelo y con sus manos se frotaban la cara, contándose unos a otros que había pasado, contando a todo aquel que encontraban a su paso como un Ángel, les había anunciado que en aquella pequeña cueva estaba naciendo el Salvador.


Y entre toda la escena, los pastores, las mujeres, la fría estepa de Belén, la mula y el buey, José y todo lo que acompañaba en la cueva, estaba María, aquella madre, con su sereno y dulce rostro, con sus mejillas agitadas del parto que había acontecido, con su pelo largo reposado sobre sus hombros y su pecho, mirando con una ternura infinita a aquel pequeño que con su boquita buscaba el pecho de su madre, mirándola cada poco tiempo, cruzándose sus ojos con los de ella, haciendo que el universo se estremeciera de amor.
Para ella no hacia frío, ni era de noche, ni aquello era una cueva, nada tenia importancia, nada era un inconveniente, solo tenia ojos para su pequeñin, aquel niño al que amaba no solo por ser su hijo, sino también por ser fruto del amor de Dios por el mundo.
Las mujeres habían preparado al pequeño envolviéndolo en una mantita para resguardarlo, asomando su carita al mundo, mirando a su alrededor y una y otra vez buscando la mirada de su madre, reposando su pequeña cabecita en el pecho de aquella hermosa mujer.


A lo largo de su vida vendrían muchas otras caricias, en su niñez cuando ayudaba a José en la carpintería, cuando venia de jugar con sus amigos, cuentan que oraba y oraba con su madre en la intimidad de su hogar, ahí también recibiría caricias que atusarían su suave cabello, cuando paseaba con María por los alrededores de Jerusalén, contemplando la creación y enseñándonos con su palabra, en su madurez cuando nos hizo saber al mundo a que venia, cuando se sentaba al lado de su madre para contarle las maravillas de su Padre del Cielo, de nuestro Padre.

Cuando la miraba desde la lejanía, cuando la multitud le adoraba y le rodeaba en aquellos caminos de galilea, y el siempre encontraba el momento para cruzar una mirada y una sonrisa con su madre.
Y al final cuando todo el padecimiento, cuando todo el sufrimiento, cuando todas sus llagas inundadas de sangre, cuando todos aquellos latigazos, cuando todos aquellos golpes amorataron su cuerpo, y esos clavos penetraron en sus manos y pies, cuando todo su cuerpo era una muestra de sufrimiento y de amor por el mundo, y quedo reposado sobre su madre, a los pies de la Cruz, y ella una vez mas, como desde la niñez, le paso su mano por su pelo enmarañado por la sangre, paso su dulce mano por su rostro, acariciando sus mejillas rotas por los golpes, acariciando su barba, y viendo como su amor, había muerto por el mundo, había muerto para redimirnos de todos nuestros pecados, había dado la vida por todos y cada uno de nosotros, aun a costa del dolor de aquella madre misericordiosa...Decidme amigos, sino es motivo mas que suficiente para vivir por el, para actuar conforme a su palabra y hacer que todos seamos fieles discípulos de nuestro Señor.

Pero en aquel momento, en aquella pequeña cueva de Belén, se produjo la primera de esas caricias, cuando paso su manita por la cabezita y la carita, dulce, sonrosada, suave de su pequeño, que buscaba  y cerraba los ojos para recibir esa caricia, recostado y acurrucado en el pecho de su madre.


Celebremos amigos su nacimiento, celebremos ese momento que cambio la vida, sintamonos también hijos suyos, hijos de Dios, vivamos por el, luchemos por el, hagamos que todo ese amor y sufrimiento sea correspondido como merece, seamos también niños acurrucados en el pecho de aquella preciosa madre, seamos también parte de aquella mágica noche de Belén...

FELICIDADES MI SEÑOR

lunes, 9 de julio de 2012

AQUEL SOL DE NUESTRA INFANCIA

Cuando estamos solos, cuando nos encontramos sumidos en la nostalgia, en alguna terraza, en nuestro propio cuarto de estar, podemos tener esa sensación...
Tal vez ni siquiera cuando estamos solos, ese rayo puede encontrarnos incluso cuando estamos con personas a las que queremos, cuando nos reunimos con nuestras familias y las anécdotas comienzan a fluir de unos en otros, haciendo nos reír...
Ese rayo puede alcanzarnos cuando estamos con nuestros amigos, en alguna terraza, o cenando en casa de alguno de ellos, tomando una copa o departiendo y contando las innumerables "hazañas" de nuestra niñez.

Entonces es cuando nos encuentra..., entonces es cuando, como un rayo de luz, nos cruza la mente y el alma, el recuerdo de aquella luz...

Aquella luz que ilumino nuestros días de niños, aquella luz de aquel sol de nuestra infancia...

Tal vez os haya pasado alguna vez amigos, sobre todo a los que nos acercamos a la cuarentena, los que hemos superado con creces la treintena de años, y tenemos nuestros recuerdos de aquella niñez, de aquella inocencia, a veces y por desgracia tan lejana, y hoy día debido al brutal cambio de sociedad que hemos sufrido, nos hemos convertido en viejos prematuros que cuentan sus batallas y no entienden como ha cambiado todo de una manera tan radical.
A veces, al menos a mi me pasa, nos sumimos en el recuerdo, como quien se lanza a un lago de agua cristalina, y nadamos y buceamos y reímos y soñamos, recordando todos nuestros años pasados.

Pero no anclados en el, no de una forma en la que no avancemos hacia el futuro, sino utilizando esos recuerdos como aprendizaje, como un viejo y vetusto libro que se abre una y otra vez y tiene las paginas gastadas, nos sumimos en aquel lago, como quien se sumerge en un oasis, para salir, aunque sea por unos minutos, de la rutina que actualmente nos rodea.

Quien no recuerda su niñez, aquella niñez, aquel sol, aquella luz, no soy ningún entendido en temas electromagnéticos, pero a veces pienso que el sol de antes era mucho mas luminoso, claro y puro que la luz que actualmente tenemos, no se si los años y años de avanzes tecnologicos en materia electromagnética ha cambiado nuestra realidad, hoy día estamos rodeados de móviles, señales wifi, portátiles, enormes antenas de telefonía, etc.. etc.. etc.., tantos y tantos dispositivos que lanzan al aire sus enormes ondas, invisibles en apariencia ,pero que quien sabe como nos están afectando y como están afectando a la naturaleza, no se si es por ese motivo amigos, pero parece que la luz no es la misma que ilumino nuestra niñez.

Nos encontramos sumidos en una profunda crisis moral y social, donde todos o casi todos intentan alcanzar la felicidad como quien mira hacia una ventana de un piso y alguien deja caer un billete de 500 euros, se lanzan descosidos a por el, empujándose y pisoteando a quien se caiga delante, así parece que buscamos la felicidad hoy día, sin darnos cuenta que tal vez la tenemos a nuestro lado, que tal vez la hemos tenido siempre con nosotros en cada pequeño momento, en cada pequeña sonrisa, en cada pequeño tropiezo incluso, en cada pequeño aprendizaje. Tal vez hoy día se haya acelerado ese proceso que hacia que nuestros ancianos abuelos con 80 y 90 años, nos sentaran al pie de la mecedora y nos contaran mil y un cuentos, mil y una batallitas que sin saberlo iban taladrando en nuestro corazón una enseñanza milenaria, una enseñanza fundamental para nuestras vidas y que hoy día, se esta perdiendo en este lupanar de amoralidad, perversión, egoísmo y tecnología del ocio en que se esta convirtiendo la sociedad,

Tal vez todo ese proceso amigos se haya acelerado, y ahora con 35, 36,37 años, somos nosotros, quienes nos apresuramos a compartir nuestro pasado con los jóvenes y niños de ahora, como quien grita al viento, diciendo: ¡¡Todo puede cambiar!!, ¡todo puede ser de otra manera!, ¡todo puede ser distinto!, y tal vez, en esa distinción, encontrar la tan ansiada felicidad que muchos buscan en cosas que no la dan.

Quien no recuerda su infancia amigos, aquella infancia, aquellos momentos que están grabados a fuego en nuestra memoria, quien no recuerda aquella playa de nuestra niñez, aquella agua, aquella luz, jugando en la arena, correteando mientras nuestra familia nos rodeaba.
Tal vez todos hayamos tenido un verano en Sanlucar de Barrameda, solo el nombre para muchos de vosotros cambiara, pero seguramente lo que no cambiara es el recuerdo de aquellas carreras por el paseo marítimo en bicicleta, rodeado de tu familia, soñando y jugando, recién duchados, con nuestra piel marcada por el sol, con un bocadillo en la mano, imaginando mil y una historias, con nuestros primos, Laura, Alvaro, Diego, Paco, Borja, etc..., recorriendo un camino ya trazado por Dios, ideando mil y una aventuras en mágicos mundos de fantasía, haciendo carreras por quien sube mas rápido una barra de metal del porche, cayendo rendidos en la cama por la noche, con la suave y dulce luz de la luna entrando por la ventana y acariciando nuestro rostro, sumiendonos en un dulce sueño, del que despertábamos al compás de las olas del mar tan cercano a nuestra casa, despertándonos con el olor a café que nuestra abuela Maruja preparaba en la cocina, despertándonos con el ajetreo del desayuno, y el sonido de la manguera regando el patio por nuestro abuelo Paco, despertándonos y haciéndonos saltar de la cama en aquel mágico verano, encontrando a algunos primos aun dormidos y a otros sentados en el porche con un bocadillo de mantequilla y un colacao, iluminados una vez mas por aquella luz, de aquel sol de nuestra infancia.


No nos esperaba ninguna videoconsola en aquel despertar, no nos esperaba ningún ordenador, ningún messenger, ningún tuenti, ningún facebook, no nos esperaba ninguna webcam, ni ningún chat...
Nos esperaba el sol, nos esperaba la brisa del mar, el olor salado de la marea, nos esperaba nuestro amigo de la casa de enfrente para irnos con las bicicletas a jugar, nos esperaba, un balón, un escalón, un trozo de jardín donde colocar los muñecos como si fuera una invasión a otro planeta, nos esperaba el observar a nuestra abuela haciendo la comida, nos esperaba un buen baño en la playa y horas y horas de juegos con las palas y los cubos de arena y agua, nos esperaban nuestros tíos Paco, Alvaro, Jesús, Carlos, Fernanda, para acompañarlos a comprar, o a pasear o a sentarnos en el porche a charlar, nos esperaba nuestro abuelo Paco para ir a comprar al centro y tal vez, en aquella compra, nos regalaba un pequeño muñeco, que para nosotros era el mayor de los tesoros, nos esperaba la noche con olor a gomina patrico y colonia atkinson de nuestros tios y padres saliendo a compartir una velada de tertulia, en noches de brisa, verano y barlovento, nos esperaba la vida, el día a día sano y limpio...
Como os digo amigos nos esperaban todas esas cosas y no una pantalla con un teclado delante para hacernos autómatas. Tal vez amigos entre todos, debemos hacer que los niños de hoy día no esperen esa pantalla y ese ordenador o esa consola, sino que esperen la luz del sol en sus rostros.


Tal vez todos soñemos incluso con aquellos momentos amigos, aquel olor a espeto de sardinas en el chiringuito de playa cuando íbamos temprano con nuestro padre a tomar el sol y a jugar en la orilla con cubos de agua y arena, incluso recordamos como la mayor hazaña jamas contada, aquellas caminatas mañaneras desde Sanlucar hasta Chipiona, por la orilla del mar, recordando como si fuese ayer, cada pequeña concha encontrada, cada pequeña ola que golpeaba con suavidad los tobillos caminando.
Aquel paisaje... aquellas dunas, aquellas conversaciones con nuestro tío Paco, contándonos cientos de batallas, que no eran otra cosa sino palabras que estaban destinadas por Dios a nuestro aprendizaje y a forjar nuestros recuerdos. Aquel sol  que bronceaba nuestra piel, y aquel mar, aquella agua, aquellas mañanas mágicas, iluminados por aquel sol de nuestra infancia.



Y fueron pasando los años, fuimos creciendo, y compartiendo otros momentos, que ahora, en la lejanía temporal, encajan como un perfecto puzzle en tus recuerdos, recordamos aquellas mañanas de sábado, iendo hacia la playa de Punta Candor, o hacia la playa de Atlanterra al son de canciones de Juan Luis Guerra y Carlos Vives, recordamos aquellas mañanas de sábado, con el coche lleno de butacas, neveras, toallas, que en su momento nos parecieron un duro trabajo de llevar, pero que con paso del tiempo, añoras y las llevarías una y mil veces.

Recuerdas, el coche, la carretera, el sol entrando por la ventanilla, las peleas y los juegos en la parte trasera del coche, recuerdas el camino hacia aquella playa, tal vez todos hayamos tenido una tía Fernanda y un tío Ramón, una madre Chari y unos primos Laura y Borja, tal vez todos hayamos tenido unos amigos Rosi y Manolo y Cristina y Jose, con los que hayamos compartido aquella mágicas mañanas de sábado, con las sombrillas, el balón, los baños interminables, las tertulias, la luz del alba y posteriormente la luz del atardecer cuando recogíamos los bártulos para volver a casa, todos tenemos esos recuerdos amigos, y en esos recuerdos se encuentra gran parte de la felicidad que hoy en día ansiamos encontrar corriendo como descosidos, y queriendo tener cosas materiales, o tal vez forzando situaciones que no están preparadas para nosotros, pero que, dejandonos llevar por la dinámica de la sociedad actual, ansiamos tenerlas, sin darnos cuenta de que la felicidad la hemos tenido gracias a Dios a nuestro lado, cada día de nuestra vida.




Con el paso del tiempo amigos, vamos siendo conscientes de muchas cosas, y vamos conociendo la verdadera naturaleza de cada momento que hemos vivido, mas feliz o menos feliz, todo es un aprendizaje que conforma nuestro ser, nuestra verdadera identidad, que esta muy lejos de ser la que muchos intentan enseñarnos en nuestros días de amoralidad, perversion, egoísmo y avaricia.

No amigos, no es esa nuestra esencia, no es la avaricia, la envidia por lo material, el egocentrismo, la prepotencia, el orgullo mal entendido, los celos, y el pensarnos mejores que quien tenemos a nuestro lado, nuestra esencia es otra, esta dentro de cada uno de nosotros y nos va enseñando cada día de nuestra vida, encontrando a Dios en cada pequeño momento vivido, encontrando a Dios como quien encuentra a un padre, como el niño que se va de las faldas de su padre para corretear por el parque y que tras innumerables caídas, charlas con amigos, pelotazos, carreras y jolgorios, cuando cae rendido y se cansa, vuelve a su padre que es donde encuentra su felicidad, su seguridad y su fortaleza.
Así volvemos a Dios y no debemos apartarnos de el, ni de sus palabras que están dentro de nosotros mismos, y aprender de cada segundo, para ser conscientes de que tenemos todo lo que necesitamos tener.

Cuentan amigos, que en la batalla de Iwo Jima, en aquella cruenta batalla de la primera guerra mundial, en aquella isla de japón, fueron muchisimos los jóvenes que combatieron perdiendo de un tajo su inocencia en aquella playa oscura y de negra arena, allí desembarcaron y se mataron miles de jóvenes americanos contra otros miles de jóvenes japoneses, compartiendo ambos no solo balas, sangre, gritos y dolor, sino también recuerdos, llantos y ansias de volver con sus familias, porque no querían estar allí, ni estar en aquel sin sentido, matándose sin conocerse y sin saber muy bien porque.

Cuentan que algunos de los supervivientes, ancianos ya, en sus lechos de muerte, rodeados de sus familias, solamente dejaban caer una lágrima por sus mejillas, y de toda aquella carnicería, de toda aquella crueldad, de todo aquella masacre, solamente recordaban los momentos en los que los altos mandos les daban vía libre para darse un baño en el agua con sus compañeros, aquellos soldados en su vejez, solamente recordaban, que un día fueron un grupo de chavales bañándose en el mar y jugando en sus pocos ratos de ocio.

Tal vez amigos por muchas cosas que tengamos o ansiemos tener, por muchos trabajos que queramos tener para tener mas ingresos económicos, muchos coches que queramos comprarnos, muchos pisos, muchas ansias de chalet y piscina, muchos trajes y vestidos, muchas horas de gimnasio para poder tener un cuerpo que este bien visto por la sociedad, tal vez por muchas novias o novios que busquemos, por muchas cosas que queramos tener y poseer, tal vez porque nuestro vecino las tiene, después de todo ese sin sentido materialista, cuando cerremos los ojos y encontremos la felicidad, siempre recordaremos aquellas carreras por la playa rodeados de nuestros primos, en aquellos mágicos años de nuestra niñez.

Hay una canción que puede plasmar musicalmente muy bien estos recuerdos, y la necesidad diaria de Dios en nuestra vida, y no es otra que la famosa "Stand by me" de Ben E. King.
El comienzo de esa canción dice algo así como:

Cuando la noche ha llegado
Y la tierra está oscura
Y la luna es la única luz que veremos
No, yo no tendré miedo
No, yo no tendré miedo
Mientras tu estés, estés conmigo


En la película, que toma el titulo de la canción, interpretada por Richard Dreyfuss, hay una escena final, en la que el protagonista ya en la edad adulta, y después de recordar su infancia junto a aquellos amigos, después de narrarnos que paso con cada uno de ellos, algunos murieron, otros perdieron su rastro, otros tomaron rumbos distintos en sus vidas, etc... después de todo eso, terminaba su narración diciendo algo así como:
"nunca tendremos amigos como los que tuvimos en nuestra infancia, ¿acaso alguien los tuvo?"

Tal vez, nunca tendremos recuerdos como los que tuvimos en nuestra infancia amigos, acaso ¿alguien los tuvo?.

Porque tal vez amigos, jamas, por muchas vicisitudes que nos encontremos en la vida, por muchos problemas y muchos contratiempos que vivamos, nunca dejaremos de ser un grupo de niños que corretearon hacia el agua por la playa con sus primos, iluminados por aquel sol de nuestra infancia.

lunes, 28 de mayo de 2012

IRENA SENDLER: EL ANGEL DEL GHETTO DE VARSOVIA

No se muy bien amigos como comenzar esta entrada, tal vez haya entradas donde poco queda por decir, o tal vez para hablar de ciertas personas hay que ponerse en pie y meditar en silencio mas que hablar sobre ellas, puesto que podemos caer en el error de ensuciar con palabras algo tan bello, puro y sublime.

Tal vez amigos haya personas sobre las que no se puede hablar, sino solo admirar, reflexionar y aprender.
Pero también dejar constancia aunque sea en un humilde blog como este de la vida de alguien tan maravilloso como IRENA SENDLER.


Irena Sendler, nació en varsovia el 15 de febrero de 1910, fue una trabajadora social polaca y católica, que durante la II guerra mundial, ayudo y salvo a mas de 2500 niños judíos, practicamente condenados a ser victimas del holocausto, arriesgando su propia vida.

Si observamos su vida desde su nacimiento podemos contemplar como ya su padre Stanisław Krzyżanowski, que era un médico reconocido falleció en 1917 a causa de un tifus contraído al tratar a varios pacientes rechazados por sus colegas: muchos de esos pacientes eran judíos. Vemos como ya desde su mas tierna infancia contemplo en su casa lo que era el sacrificio, lo que era la bondad y la ayuda al prójimo, sin mirar su credo, raza ni religión, como mas tarde comentaria la propia Irena.

Fue apartada de la universidad durante 3 años de sus estudios por oponerse a actitudes discriminatorias.
Cuando Alemania invadió el país en 1939, Irena era enfermera en el Departamento de Bienestar Social de Varsovia, el cual llevaba los comedores comunitarios de la ciudad. Allí trabajó incansablemente para aliviar el sufrimiento de miles de personas tanto judías como católicas. Gracias a ella, estos comedores no sólo proporcionaban comida para huérfanos, ancianos y pobres sino que además entregaban ropa, medicinas y dinero.

En 1942 los nazis crearon un gueto en Varsovia, e Irena, horrorizada por las condiciones en que se vivía allí, se unió al Consejo para la Ayuda de Judíos, Zegota.  Ella misma lo cuenta: "Conseguí, para mí y mi compañera Irena Schultz, identificaciones de la oficina sanitaria, una de cuyas tareas era la lucha contra las enfermedades contagiosas. Más tarde tuve éxito en conseguir pases para otras colaboradoras. Como los alemanes invasores tenían miedo de que se desatara una epidemia de tifus, toleraban que los polacos controláramos el recinto."


Cuando Irena caminaba por las calles del gueto, llevaba un brazalete con la estrella de David, como signo de solidaridad y para no llamar la atención sobre sí misma. Pronto se puso en contacto con familias a las que ofreció llevar a sus hijos fuera del gueto. Pero no les podía dar garantías de éxito. Lo único seguro era que los niños morirían si permanecían en él. Muchas madres y abuelas eran reticentes a entregar a sus niños, algo absolutamente comprensible pero que resultó fatal para ellos. Algunas veces, cuando Irena o sus chicas volvían a visitar a las familias para intentar hacerles cambiar de opinión, se encontraban con que todos habían sido llevados al tren que los conduciría a los campos de la muerte.

A lo largo de un año y medio, hasta la evacuación del gueto en el verano de 1942, consiguió rescatar a más de 2.500 niños por distintos caminos: comenzó a sacarlos en ambulancias como víctimas de tifus, pero pronto se valió de todo tipo de subterfugios que sirvieran para esconderlos: sacos, cestos de basura, cajas de herramientas, cargamentos de mercancías, bolsas de patatas, ataúdes... en sus manos cualquier elemento se transformaba en una vía de escape.





Entre los miles de niños y bebés rescatados, uno de los ejemplos que pasó a la posteridad fue el de Elzbieta Ficowska. Ella tenía cinco meses cuando una colaboradora de Sendler le suministró un narcótico y la colocó en una caja de madera con agujeros para que entrara el aire. Fue sacada del gueto junto con un cargamento de ladrillos, en un vagón traccionado por un caballo, en julio de 1942. La madre de Elzbieta escondió una cuchara de plata entre las ropas de su bebé. La cuchara llevaba grabado su apodo, Elzunia, y la fecha de nacimiento: 5 de enero de 1942. Elzbieta fue criada por la ayudante de Sendler, Stanislawa Bussoldowa, una viuda católica. Ficowska dijo más tarde que la fallecida Bussoldowa fue su "madre polaca", para distinguirla de su "madre judía". Durante meses, la madre de Elzunia llamó por teléfono para escuchar los balbuceos de su hija. Muertos sus padres en el gueto, la joven salvada Elzbieta Ficowska fue años después conocida con el apodo de "la niña de la cuchara de plata".

El de Irena fue durante un año el carro de la vida. Quien subiese a él a viviría, quien quedase en tierra moriría. Día a día, semana a semana, la falsa enfermera fue recogiendo niños como el flautista de Hamelin y escondiéndolos en sacos o debajo de las herramientas de trabajo. Adiestró a un perro para que, al pasar por los controles de salida, ladrase furioso a los soldados alemanes. Éstos, que no se las querían ver con el chucho, ni se acercaban. Cada vez que ese carro salió por la puerta del gueto, una o varias vidas jóvenes, inocentes, volvían a nacer

Irena quería que un día pudieran recuperar sus verdaderos nombres, su identidad, sus historias personales y sus familias. Entonces ideó un archivo en el que registraba los nombres de los niños y sus nuevas identidades.

Una vez fuera, cambiaba el nombre a todos los niños por uno católico y se los entregaba a familias polacas, monasterios y orfanatos. Para que, llegado el momento, pudieran recuperar sus antiguos nombres fue apuntando las correspondencias en un papel que escondió en un frasco que enterró bajo el manzano que su vecino tenía en el jardín. Sus contactos en la Resistencia hicieron el resto. Fabricaron indentidades falsas para cada niño, borrando todo vestigio de su pasado en el gueto.


Los nazis supieron de sus actividades. El 20 de octubre de 1943, Irena Sendler fue detenida por la Gestapo y llevada a la infame prisión de Pawiak, donde fue brutalmente torturada. En un colchón de paja encontró una estampa de Jesús Misericordioso con la leyenda: “Jesús, en ti confío”, que conservó consigo hasta el año 1979, momento en que se la obsequió a Juan Pablo II.

Ella era la única que sabía los nombres y las direcciones de las familias que albergaban a los niños judíos. Soportó la tortura y se negó a traicionar a sus colaboradores o a cualquiera de los niños ocultos. Fue sentenciada a muerte. Mientras esperaba la ejecución, un soldado alemán se la llevó para un "interrogatorio adicional". Al salir, le gritó en polaco "¡Corra!". Al día siguiente halló su propio nombre en la lista de los polacos ejecutados. Los miembros de Zegota habían logrado detener la ejecución sobornando a los alemanes, e Irena continuó trabajando con una identidad falsa.
En 1943, durante el Levantamiento de Varsovia, colocó sus listas en dos frascos de vidrio y los enterró en el jardín de su vecina para asegurarse de que llegarían a las manos indicadas si ella moría. Al finalizar la guerra, Irena misma los desenterró y le entregó las notas al doctor Adolfo Berman, el primer presidente del Comité de salvamento de los judíos sobrevivientes. Lamentablemente la mayor parte de las familias de los niños había muerto en los campos de concentración nazis. En un principio los chicos que no tenían una familia adoptiva fueron cuidados en diferentes orfanatos y poco a poco se los envió a Palestina.

Los niños sólo conocían a Irena por su nombre clave "Jolanta". Pero años más tarde, cuando su foto salió en un periódico luego de ser premiada por sus acciones humanitarias durante la guerra, un hombre la llamó por teléfono y le dijo: "Recuerdo su cara, usted es quien me sacó del Gueto." Y así comenzó a recibir muchas llamadas y reconocimientos.


En 1965 la organización Yad Vashem de Jerusalén le otorgó el título de Justa entre las naciones y se la nombró ciudadana honoraria de Israel.
En noviembre de 2003 el presidente de la República, Aleksander Kwasniewski,  le otorgó la más alta distinción civil de Polonia: la Orden del Águila Blanca (Order Orła Białego). Irena fue acompañada por sus familiares y por Elzbieta Ficowska, "la niña de la cuchara de plata".
Pero Irena Sendler nunca pensó que recibiría homenaje alguno por sacar subrepticiamente a los 2.500 niños judíos del gueto de Varsovia, ni por soportar las torturas de los nazis o pasar décadas hostigada por el régimen comunista que siguió a la guerra. Según ella lo expresó, "esos actos fueron la justificación de mi existencia en la tierra, y no un título para recibir la gloria". En referencia a las visitas incesantes que recibía, expresó: "Estoy muy cansada; esto es demasiado para mí".





En el año 2007 el gobierno de Polonia la presentó como candidata para el premio Nobel de la Paz. Esta iniciativa fue del Presidente Lech Kaczynski y contó con el apoyo oficial del Estado de Israel —a través de su primer ministro, Ehud Ólmert— y de la Organización de Supervivientes del Holocausto residentes en Israel. Las autoridades de Oświęcim (Auschwitz en alemán) expresaron su apoyo a esta candidatura, ya que consideraron que Irena Sendler fue uno de los últimos héroes vivos de su generación, y que demostró una fuerza, una convicción y un valor extraordinarios frente a un mal de una naturaleza extraordinaria. Finalmente el galardón fue concedido a Al Gore. Simplemente lamentable, no hay mas calificativo para tan siquiera osar comparar a un personaje y a otro, una vez mas se desprestigia este galardon, mas politico que real.

Irena Sendler falleció en Varsovia (Polonia), el 12 de mayo de 2008, a los 98 años de edad.

Ya veis amigos, sobran palabras, sobran comentarios, sobran análisis, sobra todo ante esta mujer, ante esta criatura de Dios, ante la bondad en uno de sus estados mas puros.
Ella no quería reconocimientos ni premios, porque no los necesitaba, los reconocimientos, los galardones, las figurillas de oro barato, los diplomas envueltos en cinta roja, las galas enseñoradas y repeinadas, delante de manteles con suculentos manjares y copas de champán a rebosar, toda esa parafernalia a veces sucia y vil, todo eso queda para otros y otras, para los que solo quieren poner la mano y buscar un reconocimiento por no hacer nada, ella no necesitaba nada de eso, ella había hecho simplemente lo que cualquiera debería hacer, y su reconocimiento, su premio, su sonrisa, se la daría Dios, el único en quien podemos buscar una recompensa justa y verdadera.


Como veis amigos esta humilde entrada, esta repleta de fotografias, muchas de ellas son de la propia Irena, en su residencia de varsovia, en todas ellas se contempla su rostro, sus ojos, de entrañable anciana, y su sonrisa.
Miradle a los ojos, solamente pensar y reflexionar sobre lo que hizo, y mirad sus ojos, intentad mirarlos sin derramar una cascada de lágrimas, puesto que en sus ojos se muestra su bondad, esa bondad autentica que te llega al corazón, es el mejor regalo que podemos hacerle a esta grandiosa mujer, mirarla, recordarla, e intentar ser cada día un poco mas como ella, ayudarnos entre todos, y no dejar que nos engañen otros perversos que quieran confundirnos de lo que realmente somos, puesto que en sus ojos, en la mirada de Irena, también podremos contemplar que somos, y podemos llegar a lo mas profundo de nuestro interior para ver que somos hijos de Dios, y que la bondad habita en nuestro interior.

Hay una frase en el talmud que dice:

       " QUIEN SALVA UNA VIDA, SALVA AL MUNDO ENTERO ".

Irena no solo salvo una sino miles de vidas que hoy dia pueblan el mundo gracias a su entrega y sacrificio, y llevando su nombre y su historia a cada rincon de la tierra para que jamas quede en el olvido, ni su historia ni su vida ni su recuerdo, y nos sirva de ejemplo de como debemos actuar con los demas.


Descanse en paz, entrañable, admirada, respetada y querida Irena Sendler.

lunes, 19 de marzo de 2012

VIVA DON BOSCO

Hace poco amigos, encendí la tele, como una noche mas, como un día mas, ese acto que tantas veces hacemos en nuestra cotidianidad, tantas y tantas veces lo hacemos pulsamos ese pequeño botón del mando a distancia y contemplamos...

Lamentablemente lo que en la mayoría de los casos contemplamos, es horror, violencia, insultos, vicio, mofas, risas histrionicas de esperpentos televisivos que por 4 monedas venden a quien sea e inventan historias, calumnias, y mentiras por tal de unos minutos de "fama" televisiva, vemos guerras, opiniones sesgadas e interesadas, mensajes subliminales para "limpiar" las mentes de las personas e inclinarlas probablemente a una ideología lasciva, libidinosa, y perversa para la moral de la sociedad, pero muy rentable para los sucios bolsillos de unos pocos, abanderados en "libertades" falsas e hipócritas, que no dudan en ondearla, como quien enarbola una bandera, para engañar a la masa social y que les ayuden en sus sucios fines.

Pero esa noche no amigos.
Esa noche no contemple eso, sino que pude contemplar otra cosa, algo bello, precioso, algo que me hizo recordar los momentos de mi niñez, algo bonito, como un dulce o una tarta, algo inocente y mágico, algo que me hizo apagar la tele y acostarme con un buen sabor de boca, cuanto echaba de menos esa sensación.

Tuvo que ser en un canal de los denominados "secundarios", pero que afortunadamente cada vez van tomando mas fuerza en la sociedad, fue en 13 tv, donde comenzó una pelicula de unas 2 horas y media aproximadamente de duración y que narraba la historia de aquel gran hombre que fue San Juan Bosco.


Como tantos y tantos niños mi infancia fue formada académica y moralmente en un colegio de La Salle, cosa de la que cada día me siento mas orgulloso, cuando el otro día contemple de nuevo la película del creador de la orden Salesiana, recordé y saque de mi interior todos esos recuerdos que estaban aletargados por la crueldad social del momento y por la capa de mugre que muchos quieren echar sobre nuestras conciencias para que no recordemos quienes somos.

Cuando vi una vez mas, puesto que en mi niñez contemple amplias películas y documentales sobre San Juan Bosco y sobre San Juan Bautista de La Salle, aquella pelicula me hizo trasladarme a aquellos momentos de mi niñez, identificados totalmente con la niñez de aquellos niños, en aquellos años en los que Don Bosco, como así le llamaban, les guió en sus vidas.

Cuantos niños, cuantos jóvenes, cuantas almas, miles y miles de chavales sacados de las calles, sacados de la delincuencia, arrancados de cuajo de las garras del mal, por aquel gran hombre de Dios.


Cuantos niños, como aquel chaval Bartolome Garelli, podríamos decir el primer chaval que fue defendido por Don Bosco, cuando le maltrataban por no saber acolitar, aquel chaval le confeso a Don Bosco que no conocía el catecismo y que no había recibido la Primera Comunión, Don Bosco le dio las primeras lecciones de catecismo y al siguiente domingo Garelli regresó con 20 muchachos que llegaron a ser 80 en marzo del año siguiente. Fue el inicio del Oratorio de Don Bosco.

Lucho contra todo y contra todos, algunos le decían que había perdido la razón, que como podía ir por las calles con jóvenes de tan bajo estrato social, como podía ayudar a delincuentes que solo merecían la cárcel y la pobreza mas absoluta, como podía ayudarles?. Incluso mas adelante podremos ver como se trajo a su propia madre Margarita Occhiena, para que aquellos muchachos, aquellos niños tuvieran como referente materno, el mismo que el tuvo en su niñez, aquella gran madre, que también les ayudo a hacer del oratorio un cálido hogar para todos ellos.


Porque el veía sus almas, el no contemplaba sus mugrientas ropas, ni las cabezas gachas, esperando llevarse de alguna panadería algunos currucos de pan, sino que el veía a esos chicos, y todo el potencial que guardaban en su interior, que estaban ansiosos porque alguien les diese le oportunidad de salir de ese mundo margina, y ahí estaba Don Bosco.







                                                                              Margarita Occhiena




Comienza entonces la fase nómada del Oratorio a través de Turín: primero en algunos espacios de la Iglesia de San Francisco de Asís y en los patios del Instituto Pastoral de Calosso, después organizaba sus actividades en las calles y en las afueras de la ciudad. Pasó con sus muchachos a la Capilla de San Francisco de Sales en el Hospital de Santa Filomena del Internado para niñas de la Marquesa de Barolo en donde además predicaba y confesaba. En mayo de 1845 con 400 muchachos, se reune en los predios del cementerio abandonado de la Iglesia de San Pedro, cerca de la Capilla de San Martín. En ese lugar Don Bosco conocería a otro muchacho de una gran importancia en la vida salesiana: Miguel Rua, quien llegaría a ser su mano derecha y su primer sucesor. Después arrendó algunas habitaciones de la casa del padre Moretta y por último arrendó el campo de los hermanos Filippi.
El 5 de abril de 1846, un día antes de que se venciera el plazo para abandonar el Campo de los Filippi con sus muchachos, Pancrazio Soave lo llevó a los predios de Francisco Pinardi y Don Bosco le dio 350 francos por una franja de tierra: una nueva fase de su sueño comenzaría para él y sus muchachos.

El Oratorio de Don Bosco se desarrolla entonces como un espacio en donde los muchachos podían aprender un oficio útil, asistir a los sacramentos y tener un patio para jugar sanamente con los amigos. Desde el principio Don Bosco puso en el centro de su obra la figura de San Francisco de Sales como modelo de amabilidad, dulzura y espiritualidad religiosa. Visitaba las fábricas en donde trabajaban sus muchachos para garantizar de que no fueran víctimas de explotación, buscaba trabajos dignos para muchos de ellos para lo cual hacía que los empleadores firmaran con él tratados que garantizaran los derechos de los muchachos anticipándose así a la legislación laboral internacional. Planeaba retiros espirituales para muchachos obreros y en 1847 elaboró el primer reglamento del Oratorio.



En mayo de 1847 comienza una nueva dimensión en el Oratorio. Hasta entonces los muchachos tenían que buscarse por su propia cuenta el dormitorio, muchos de ellos lo hacían en la calle. Bajo petición del joven Alejandro Percamona, un muchacho huérfano que le pidió posada, Don Bosco y con la intervención de Mamá Margarita, inician el proyecto del internado en Valdocco.
La primera experiencia de extensión de su apostolado la vivió en la misma Turín, cuando ese mismo año abre el Oratorio de San Luis en Porta Nova y el del Ángel Guardian en Vanchiglia dos años después. En tanto comenzó las construcciones de una nueva capilla para reemplazar la inicial. La idea de crear los talleres dentro del Oratorio nace de la necesidad de sacar a los muchachos de los trabajos en las fábricas. A partir de 1853 comienza la construcción de talleres de calzado, sastrería, carpintería, imprenta y metalistería.


Gracias a esto, 300 muchachos dejaron de trabajar en las fábricas. Para 1869 habían 375 internos y entre 1854 y ese año se contaban ya más de 800 muchachos que habían pasado por el internado. Con la ayuda de un seminarista, Francesia, Don Bosco comienza también a dar clases dentro del Oratorio y para 1860 tiene completa la educación media para sus muchachos insistiendo en que sus estudios fueran los mejores. De la calidad educativa de esta primera escuela de Don Bosco se tiene el comentario de un profesor universitario de Turín: «En el lugar de Don Bosco usted tiene que estudiar, realmente estudiar».


Por otra parte, la situación difícil que enfrentaba en aquella época el avance del nacionalismo italiano no pocas veces hóstil a la Iglesia, causó que los seminarios fueran cerrados, en no pocas ocasiones el Arzobispo de Turín fue exiliado y las órdenes religiosas perseguidas. Por el contrario, el Oratorio de Don Bosco ganó pronto un sólido prestigio entre las autoridades civiles por el tipo de trabajo que tenía mucho que ver con la promoción social de jóvenes marginales.


Esta misma situación hizo que el Oratorio se convirtiera además en un oasis para la Iglesia y por esta razón muchos seminaristas diocesanos y religiosos fueran enviados a seguir sus estudios de formación sacerdotal con Don Bosco. En 1861 se ordenaron 34 jóvenes sacerdotes formados por Don Bosco para la Arquidiócesis de Turín y según estadísticas del tiempo. Don Bosco dio a la Iglesia un número total de 2500 sacerdotes. Otra fuente, en cambio, señala que fueron 6 mil en el lapso de 34 años.


Miles y miles de jóvenes que dejaron las navajas, por la pelota de trapo, dejaron los puños y los golpes por los abrazos, abandonaron las piedras por los libros, de la mano de Don Bosco.


Su prestigio como sacerdote y como educador de los jóvenes necesitados o en riesgo, le valieron el respeto de las autoridades civiles y religiosas de su tiempo y de su país, así como una notable fama en el extranjero. Sus obras fueron requeridas directamente por jefes de estado y autoridades eclesiásticas de países como Ecuador, España, Francia, Inglaterra, Polonia, Palestina, Panamá, Argentina, Brasil, Uruguay, Chile y Colombia entre muchas otras. Si bien no pudo responder positivamente a las numerosas peticiones durante su vida, estas serían cumplidas más allá de lo esperado después de su muerte. Fue un visionario de su tiempo al punto de predecir acontecimientos que se darían a lo largo del siglo XX en lo referente a sus salesianos, a la Iglesia Católica y al mundo en general. Juan Bosco, conocido mundialmente como Don Bosco, fue declarado Santo por el Papa Pío XI el 1 de abril de 1934, a tan sólo 46 años después de su muerte en 1888 y le fue dado el título de «Padre, Maestro y Amigo de los Jóvenes» por el Papa Juan Pablo II. Poblaciones, provincias, parques, calles, teatros, museos, universidades y sobre todo colegios llevan su nombre. La Familia Salesiana es uno de los grupos católicos más numerosos del mundo y existen obras de Don Bosco en 130 naciones.


El 31 de enero de 1888 a las 04:45, murió el apóstol de los jóvenes. Tenía 72 años, 5 meses y 14 días de edad y había dado todo de sí para dejar una obra sólida para sus pobres muchachos.


«Padre, de muchos hijos, Padre, escucha nuestro grito de vida y juventud. Vuelve, don Bosco siempre joven, que el mundo se hace viejo, sin fe y sin corazón! Padre, maestro y amigo, los jóvenes del mundo, iremos tras de ti».
(Fragmento de Padre, Maestro y Amigo)


Tal vez quien aun ronde el oratorio de Don Bosco, podrá escuchar las risas de los niños y niñas que juegan en la actualidad, pero tal vez oiga como un murmullo lejano, como el batir de una ola, aquellas risas de los primeros jóvenes, miembros del Oratorio de Valdocco, aquellos chavales Miguel Rúa, Juan Cagliero, Francesia, Angelo Savio, Rocchietti, Turchi, el joven Santo Domenico Savio y tantos y tantos otros, tal vez aun en la actualidad resuenen los ecos de sus sonrisas nitidas y limpias, salvadas de la maldad por la mano fuerte y tenaz de aquel hombre de Dios.

Y junto a esas sonrisas, tal vez cuando lean estos, mis amigos y hermanos Lasalianos, recuerden esas horas de patio, de pelotazos y carreras, de risas y abrazos, de saltos y carcajadas de alegria, bajo la atenta mirada de nuestros hermanos salesianos y en mi caso Lasalianos, aquellas risas con nuestros compañeros, aquella sublime figura del hermano, entre medio de tantos y tantos chicos pidiendole la pelota para continuar jugando, aquellas mañanas y tardes de sudor y camisas sacadas del pantalon carrera tras carrera, y siendo conscientes de la mirada dulce, compasiva y tremendamente fortalecedora de aquellos cuadros con el rostro de San Juan Bosco y de San Juan Bautista de La Salle.


Por eso y desde este humilde blog, pido la unidad de todos, pido el recuerdo, que nadie nos haga olvidar lo que somos y a quien pertenecemos, que nadie intente arrebatar a los niños de hoy dia esa inocencia que teniamos en aquellos tiempos, esa disciplina, esa ferrea moral y comportamiento, que no es otra cosa sino la buena guia para nuestras vidas futuras y que hoy dia amparados en falsas libertades muchos quieren quitar de la sociedad para que los jovenes no tengan ningun referente, como nosotros tuvimos y como aquellos jovenes tuvieron en San Juan Bosco.


Como en aquellos dias gritaron aquellos chavales, y como un dia gritamos nosotros, volvamos a gritar una y otra vez:


¡VIVA DON BOSCO!